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Escena 1

Domingo, Marzo 29th, 2009

ACTO II

Escena 1.

Planta Alta de la Biblioteca de Ciencias Sociales. Julio, con el DVD en la mano, se acerca al Mostrador de Préstamo en la esquina derecha. Tras el mostrador, dos funcionarias de la biblioteca conversan cara a cara, escupiendo regularmente bajo la repisa.

BIBLIOTECARIA 2: …y métense cosas en el interior, ¡Slurp!

JULIO: ¿Dijo usted metempsicosis? (las dos bibliotecarias se gira hacia él) Perdón, no quería interrumpir.

BIBLIOTECARIA 1: ¿Mete en si cosas?

JULIO: ¡No, no! Metempsicosis. Meten si cosas lo decía malamente Molly Bloom. ¡Le pregunto si decía metempsicosis!

BIBLIOTECARIA 1: Ah, pues lamento decepcionarle. No puedo haber dicho esa palabra más que por error o atrevimiento. Mi amiga y yo nos retábamos en un desafío de glándulas salivales: pierde quien más saliva segrega. (Levanta del suelo una bacía llena de viscosa baba para que Julio pueda verla.)

JULIO: Ah… ya veo.

BIBLIOTECARIA 1: Así pues, me detallaba mi amiga (se gira a su amiga, que ahora calla con los ojos cerrados y los labios apretados) la preparación de un plato típico de su región, que consta principalmente de un ave rellena… ¿Qué ave dijiste?

BIBLIOTECARIA 2: Cualquier ave está bien. (Se encoje de hombros)

BIBLIOTECARIA 1: De acuerdo, pongamos un faisán. Y a la desdichada ave, después de muerta, decapitada y desplumada, yaciente en una bandeja de plata, se le introduce una mano por el recto y con fuertes tirones se extraen todas las entrañas y órganos internos.

JULIO: Mmmmm… Los devoraría con fruición. Especialmente el hígado y los riñones, y el corazón.

BIBLIOTECARIA 1: No, no, se equivoca. Todos los órganos internos deben ser desechados de inmediato.

BIBLIOTECARIA 2: ¡Incinerados!

BIBLIOTECARIA 1: Eso, incinerados. Desde los intestinos hasta los pulmones, pasando por esos que ha mencionado usted. Todo residuo interno del pavo debe ser incinerado de inmediato. Tenga en cuenta que estamos hablando de una receta milenaria… Es… (voz baja) una especie de superstición, ¿comprende?

JULIO: ¡Oh sí, sí! Por supuesto. Me tengo por una persona muy tolerante que respeta por igual todo tipo de culturas y prácticas de conocimiento, ya sean modernas y científicas como las creencias más antiguas e infundadas. Hace poco estuve en Egipto, precisamente en el mes del Ramadán, y… pero eso es otro tema, por favor, prosiga. ¿Es que acaso van a comerse al pato hueco?

Ambas echan la cabeza hacia atrás riendo con un ronquido histérico.

BIBLIOTECARIA 1: ¡No por Dios! ¿Cree usted que una receta tan simple como pollo hueco me hubiera hecho salivar tanto? (Pone ante su nariz la bacía a punto de rebosar de baba, un hilillo gotea y cae hasta sus zapatos, empapa los papeles que hay sobre el mostrador.) Evidentemente no, y éste es el punto más apetecible de la receta. Si desea escupir para eliminar algún exceso, por favor no dude en usar mi bacinilla.

JULIO: Gracias…

La bibliotecaria 1 sigue callada, invitándole a escupir con una mirada severa. Por obligación cortés Julio se escupe un poco por encima del hombro. La jugadora sonríe.

BIBLIOTECARIA 1: ¡Métense cosas!

BIBLIOTECARIA 2: ¡Pero no cualquier tipo de cosas! No pienses que en mi país somos tontos o poco refinados o no sabemos comer. ¡Esto es una exquisitez! (Habla con un chorro continuo de verborrea que sólo interrumpe para limpiarse la barbilla con el dorso de la mano.) Slurp… Se debe rellenar la perdiz con la sustancia más exquisita que los seres más bellos de la creación pueden custodiar, y esto, es evidente, no incumbe en modo alguno a hombres o mamíferos o aves. Sí, seguramente tú estabas pensando que el ave era la parte fundamental del plato, ya sabes, et volatile super terram sub firmamento caeli, pero no, te equivocas, joven, sólo sabrás la mitad de las cosas si sólo llegas a escuchar el final del versículo, con el eco, con la reverberación, la reverberación no es nada sin el sonido original que le dio fuerza, escucha bien y escúchalo todo entero porque sólo lo diré una vez, así lo hacemos en mi país… ¡Slurp!… Creavitque Deus cete grandia, ¿escuchas? ¡Grandia! grandia et omnem animam viveutem atque notabilem, y esto es lo mejor, pon atención, ¡Slurp!, escupe si quieres escupir, esto ya no es una competición, ¿no?, bueno, escucha, quam produxerant aquae in specias suas, ¡Aquae! ¡Los peces! Los peces son lo que importa, los peces filtran agua todo el día, como las ballenas, a un nível mucho más masivo porque obviamente hay muchos más peces que ballenas, así que… Claro, filtrar el agua es dejar pasar lo malo, sí, lo has adivinado, es dejar pasar el agua vacía y la sal blanca, para poder quedarse con todo lo demás… Mmmm… Exquisito… ¡Slurp! Todo lo demás, filtrado, almacenado, condensado. Mi pueblo cree que toda el agua de todos los océanos ha pasado alguna vez a través de un pez. Y a mí me parece tremendamente lógico, ¿No te parece? No hay agua pura ya, sólo los peces tienen todo lo bueno que hubo una vez en los océanos, así que… ¡Slurp! ¿Qué meterías dentro de esa ave ahuecada que es sólo la carcasa vacía, cáscara vacía de un cuerpo volador y apetecible, ¡slurp!, pero vacía al fin y al cabo la carcasa, dime, tú qué harías? ¡slurp! ¡Claro! Peces… ¡Slurp! ¿Qué sino?

JULIO: ¿Peces ente…?

BIBLIOTECARIA 2: ¡No! por supuesto que no. Ya te he dicho que no somos unos bárbaros ni unos animales. No has comprendido nada. Filtro de agua, el pez es sólo un filtro de todo el agua del océano, es una forma de condensar agua en… Pero no en todo el pez. Es dentro del pez donde se ha acumulado aquas aquae sub caelo todo, dentro, en las entrañas… ¡Slurp! Hacemos puré de tripas de pescado. ¡Slurp! Gris oscuro, denso, gelatinoso puré casi sólido que huele a todos los océanos en una bacinilla. ¡Slurp! Ese es el único relleno que puede soportar la codorniz: entraña de Lamprea machacada. ¡Slurp!

Empieza a soltar un chorro continuo de saliva que rebasa la bacía y empapa todos los papeles del mostrador y cae formando charcos que estropean el parqué.

JULIO: (cuchicheando, a la BIBLIOTECARIA 1) …¿y no es amargo?

BIBLIOTECARIA 1: ¡Oh, de ninguna manera! Tengo entendido que también añaden higos.

Entra el bedel.

BEDEL: ¡Pero si es Julio Souto, mi queridísimo amigacho! ¿Cómo te va? ¿Ya te has librado de ese plomo de Lement? Te juro que algún día…

JULIO: Estaba haciendo unas fotocopias… todavía estará allí, supongo, deberías ir a verle.

BEDEL: ¿Y qué querías? ¿Sacar algunos libros en usufructo? (Coge el DVD de la mano de Julio, lee) Orson Welles… ¿Qué es esto? ¿Una película?

JULIO: Sí…

BEDEL: Y estas dos cotorras te están haciendo perder el tiempo ¿no? ¡Furcias malparidas! ¿Cuándo dejareis vuestros juegos de vicio e inmoralidad? ¿No veis que el chico está esperando? (a Julio) Espera, la veremos en la sala de Audiovisuales, tengo la llave.

BIBLIOTECARIA 1: (al bedel) Cuanto me alegro de volver a verte, no has cambiado nada en todos estos años…

BEDEL: ¿Quieres atender al chico? Tenemos prisa.

BIBLIOTECARIA 1: ¿Qué tal van las cosas por la Planta Baja? Deberías dar recuerdos a Josefina, hace ya mucho tiempo que no puedo bajar a tomar café… Lo pasábamos muy bien… ¿Te acuerdas de aquella receta que nos contó?

BIBLIOTECARIA 2: (Sin dejar de salivar) Mmmmm… Calabares…

BEDEL: ¡Atiende al chico!

JULIO: Yo no tengo prisa… ¿sabes qué? Volveré otro día.

BEDEL: ¡No!

BIBLIOTECARIA 1: Perdona, joven, ¿Querías algo?

BEDEL: ¡Quiere esta película!

BIBLIOTECARIA 1: Claro, claro… perdona, normalmente es ella la que se encarga de esto, pero en su estado… ¿Me dejas tu carné, por favor?

El bedel mete la mano en el bolsillo de Julio y extrae su cartera, la deposita de un golpe en el mostrador.

BEDEL: ¡Búscalo tú, puta! (a Julio) Vamos o nos tendrán aquí todo el día.

JULIO: Pero… mi cartera…

BEDEL: Ya la recogeremos luego, esas no se irán a ningún sitio… Ven, no sé si has estado alguna vez en la Sala de Audiovisuales, tiene unos sillones reclinables…

El bedel agarra del brazo a Julio, bajan por las escaleras hacia el entresuelo.