Epílogo
Miércoles, Febrero 11th, 2009
Epílogo
Es característica de los textos que se incluyen bajo este encabezamiento la inocuidad. El epílogo, como un añadido gratuito o un anexo, es simplemente el testimonio de la impotencia del autor para continuar narrando. Si algo más pudiera haber dicho, hubiera sido incluido en el cuerpo del relato: ¿Por qué esperar a que se extinga para añadir más leña al fuego? En este punto se diferencian el prólogo y el epílogo, que, pese a su notable simetría, nada tienen que ver (Cómo Borges y Hladík, debo considerar los prólogos un trampolín fundamental, algo a ser tenido muy en cuenta en caso de existir). Todas las cuentas han sido ya saldadas, los espíritus ahora podrían descansar y silenciarse y, poco a poco, empezar a diluirse en el olvido. No obstante, si algo significa el epílogo, es el deseo de continuar, la ansiedad por el hambre no saciada y la rebelión de un universo que se niega a desaparecer.
Si alguno de los anteriores hipervínculos te ha traído hasta aquí, lector, es porque compartes conmigo, autor, y con todos los personajes de la historia, el deseo de no morir en tanto tal. En tus manos queda: la licencia que acoge este relato permite tantas modificaciones, usos y prostituciones como se desee. Tan fácil como teclear, tantas páginas en blanco como espacios permeables que no puedan evitar ser profanados. Aquí mismo: los espacios para comentarios que se incluyen bajo cada entrada. En el resto del mundo: cada uno los hallará llegado el momento.
Infinitas gracias por vuestra colaboración.
Eduard Raban.